Os deseo un plácido verano, que sabéis que nos lo merecemos.
Esta foto está tomada en tierras de Castilla. Era un anochecer frío, gélido, pero rabiosamente hermoso, de una espiritualidad sobrecogedora. Se unían todos los lazos, fraternidad y ancestros, con el ciclo de la vida. Cuando esto sucede, siento la presencia de lo sobrenatural en lo cotidiano y le encuentro sentido a casi todo. Un beso inmenso y agradecido.
