domingo, 9 de marzo de 2008

LUCIÉRNAGAS


Las recuerdo entre las matas de perejil del patio de mi casa. El patio era particular, como dice la canción, grandioso, así me lo parecía, por qué será que en los recuerdos infantiles todo se recuerda grande, con mucha tierra para hacer y deshacer toda la imaginación que aquel día quisiera salir de nosotras.

Mamá me mandó a por una ramita de perejil al patio y sorpresa el perejil brillaba, tenía luz, salí corriendo gritando- ¡!!!!!!!!mamáaaaaaa el perejil luce !!!!!!!!!!!!-

Desde esa edad tan temprana el encuentro con las luciérnagas me animó en la creencia de que algo posible, mágico y sobrenatural podía acontecer en la vida. Esta sensación expectante me ha acompañado hasta estos días en cada una de las actividades y encuentros, esa búsqueda incansable de lo sobrenatural, de la sorpresa, de esa irrealidad posible, del encuentro del otro. Ahora en el ocaso de mi vida, aún espero que algo sobrenatural me acontezca.

Este verano las he vuelto a ver cerca de los acantilados del convento de los capuchinos de mi localidad .Había ido a escuchar unos conciertos de música clásica, es un marco incomparable que invita a ese tipo de música y entre las plantas, estaban ellas con su brillar, me agaché como lo hacen las criaturas cuando observan las hormigas u otros bichillos diminutos, de cuclillas. Como la primera vez, emití el mismo sonido de sorpresa, pero con voz ahogada por temor a asustarlas y por el qué dirían las personas que dialogaban en los jardines en espera del inicio del concierto, al ver a una persona adulta sorprenderse de tal forma por algo tan insignificante como el resplandor de unas luciérnagas . Testigos callados de la emoción y el milagro del encuentro fueron, la fragancia de los pinos , la luna llena y el mar.


"Les cuques de llum són petites maragdes de la nit": nuriaupiblogspot.com




11 comentarios:

Helena dijo...

Es fantastico todavia sorprenderse y maravillarse a edad adulta,por cosas pequeñas y sencillas.Si todos hicieramos asi el mundo seria mucho mejor.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Inuit dijo...

Muchas gracia Helena por tu visita.Son tan escasas y tan difíciles de ver,me emocionan ,ha sido así desde la más tierna infancia.
Una Aurora Boreal.

VENUS dijo...

Que bonita experiencia! Yo también quiero! A ver si llega el veranito (que ahora hace frío) y una noche me paseo por el campo y haré como tu, no me saltará a la cara verdad? jejeje Es que yo soy más de ciudad, y no conozco muy bien el comportamiento animal,.... el de los humanos si. jejeje

Me encanta que escribas tus experiencias.
El suc cada vegada es mes bo!! ;P

Mil besazos.

Inuit dijo...

Gràcies Venus per el teu suport incondicional,però aquest blog té els dies comptats,però jo et seguiré visitant i comentant.
Una abraçada intennsa.

VENUS dijo...

Que hem dius Inuit?? !!!!!!
No t'hen vagis!!!!!!
Per que????????????
Encara que escriguis poquet, no importa, tu deixa'l obert per quan et vingui de gust escriure, OK?
Que farem sense la nostra Inuit?

A la gent dels Blogs els convido per fer una manifestació en contra de l'eliminació del Blog de la Inuit!!
Farem tot lo posible per que no l'eliminis!! ;P

Una abrasada forta i no fasis res encara.

Unknown dijo...

Inuit tens un bloc molt sensible. L'escrit de les cuques de llum n'és un exemple. No el tanquis. A mi, també m'han emocionat sempre les cuques de llum. Són petites maragdes de la nit.
Per cert, no, no he ensenyat mai les aquarel·les. Gràcies.

nomesploraria dijo...

Ja no en queden de cuques de llum. Veure'n una és un fet extraordinari.

Mar dijo...

¿en el ocaso de quién?

Lúzbel Guerrero dijo...

¡PLÍÑ! un diez INUIT
¡¡Qué bichos más ricos estos!!
Me imagino lo que será verlas en semejante marco
Mi barrio era muy cutre y violento, pero en las noches de verano, con aquellas lucecitas brillando, hasta parecía bonic

Inuit dijo...

Ay gracias mi demonio, que no eres mío, pero es una forma de sentir lo entrañable que eres.
Es que parecen mágicas. Son las sorpresas de lo que brilla,es la magia de lo que uno quiere intuir y no sabe qué es ni cómo se llama.
Inuits