jueves, 3 de abril de 2008


Puedo acercarme

como la luz del día,

con todo su fulgor,

centelleante en tu mirada frágil.

También,

como la bruma clara,

en las mañanas que se saben.


Puedo, en el ocaso,

ser sutil brisa que se intuye,

ante tus ojos cegados por la búsqueda.


2 comentarios:

Mar dijo...

Y siempre ahí, como un lazarillo.

Inuit dijo...

¡Qué bonita la imagen,un lazarillo!,
eso somos esperando,deseando...