
http://www.flickr.com/people/jaime_monfort/
Le gustaban las ramas, también las ranas y los renacuajos. Perseguía saltamontes a pequeños saltos y entre perseguir y no perseguir se hacía experta en todo tipo de bichucho pequeño, aunque era más entendida en rodillas maquilladas de tierra y piedra, en la tintura de mercromina, el duele, el huy que pica , la boca abierta y las velas en las nariz.
En el patio de casa vivía un gran pino. La mayoría de las casas tenían uno. Éstas se habían construido en una zona de pinares próxima a un delta pequeño, que desemboca en las aguas del Mediterráneo. Teníamos árboles hasta en las calles que entonces eran de tierra.
Le gustaban las ramas grandes y fuertes porque papá le había construido un columpio. La niña de rodillas púrpura se pasaba las tardes cantando, piernas arriba, cabeza abajo, arriba, abajo, cada vez más experta y confiada en su balanceo, se dejaba llevar por el vaivén de la inercia generada por el esfuerzo sofisticado, y mamá, desde la cocina, asomaba la cabeza de vez en cuando y le decía:
- ¡Nena, Inuiiiiit, vigila!, no te mezas tanto que vas muy fuerte-, pero entre impulso e impulsos a la crisálida se le desarbolaban las alas y creía poder alcanzar el cielo. No alcanzó el cielo, fue la Luna quien a golpe de vuelo la tomó en arras y la encantó.
Ahora ya no se mece, pero vive en la luna de cualquier lugar. Le siguen gustando los árboles y algunos bichos inofensivos y algo ingenuos como ella.
(El vestido de la niña es igualico, igualico que el que tengo guardado en el armario, entre alcanfor, bordado a mano por mi tía Anita )
22 comentarios:
pues ya que habitas en diversas lunas... déjate mecer por ellas!!!
;)
Asique fuiste una niña más bien traviesa ¿eh? Un bichillo entre bichillos...
Por cierto ¿Se vive bien allí arriba, Inuit?
Un abrazo.
esquimalilla, si es que estás siempre en la luna...
yo tenía un primo que andaba siempre entre bichos y hoy es biólogo
no podía ser otra cosa
...y la niña alcanzó las ramas más altas y llega a todas las lunas, y aún conserva el vestido de su infancia.
Creo que aquí nos has dejado sólo una de esas muchas ramas.
Precioso escrito, inuit.
Un abrazo.
que bonito y entrañable Inuit...
besitos
Tengo un post en "borrador" muy parecido a este :-)..te ha quedado perfecto !!!..yo también tuve un vestido bordado, es más, me he compraddo un blusón -que estreno en una cena esta noche- muy parecido, con sus bordaditos abajo, aunque ahora ya no son manuales...:-)
Besitos a la niña que fuiste :-)
Pues creo que esa nena està en un excelente lugar.
Besos
Inuit mi niña! compartimos aficiones, yo también trepaba, trepaba, pero luego, arriba tenía vértigo, pero seguí trepando y lo seguiré haciendo aúnque sea en sueños, igual atrapamos la luna...
¿Me acompañas?
Mil besitos Inuit!
PD: Envidio lo que conseguíste al final de tu espiral... Yo, aún no lo he conseguido...
Vaya, me recordaste a alguién a mí también,pero claro nosotros, lo niños, no nos imaginabamos mariposas, pero sí algún superheroe que estuviese de moda, y érmos pilotos de algúna nave espacial, o algún avión de alguna peli......Y sí definitivamente, prefiero las calles de tierra, el barro amortiguaba las rodillas, y los codos, que también eran de ese color....espera..púrpura
eso púrpura......Solamente envidié lo de cerca de Mediterraneo....
Me has hecho recordar muchas tardes de verano, azules y verdes, entre luz y sombra, gritando: ¡más alto, más alto!.
Un abrazo.
Al final, el mundo es como lo pensamos; sobre todo el nuestro propio. Aunque se produzcan pequeños o grandes fractales en las esquinas de cada pensamiento. Por eso al doblar el papel la figura de una cara no va a coincidir con la otra. Tal vez, vivir sea esa sorpresa ante lo no previsto y aprender a llevarlo; que el propio viento sin ton ni son nos traspase. Para qué más. Y al día siguiente despertar de nuevo.
Precioso, tu texto.
Un beso, Inuit.
Codorníu
Me ha gustado tu forma de narrar, Inuit. Sencilla, suelta, delicada...
Un beso.
Qué texto tan entreñable, tan lleno de ternura, de risas cantarinas-.
Me has hecho volverm viajar, recuperar el vértigo en el columpio, revivir la curiosidad y el amor al mundo verde.
He vuelto a abrir mis ojos con asombro al ver por primera vez un renacuajo.
Gracias por este regalo, Inuit.
Bello texto para esta mañana de domingo.
Mil besos
Y mientras vamos repintando los recuerdos, la Luna nos regala su sonrisa cómplice...
Una abraçada de diumenge,
:-)
"aunque era más entendida en rodillas maquilladas de tierra y piedra, en la tintura de mercromina..."
Yo también soy entendida en esto...de hecho hubo quien dijo que mis rodillas eran un tanto feas...(más bien originales diría yo...llena de señales pequeñitas...)
Bello Post!
¡Qué alas maravillosas tienes, pequeña Inuit! Ojalá que la luna te las respete y te de muchas auroras.
Algún día podré leer también los poemas escritos en la lengua de tu pueblo. Espero que pronto.
Te das cuenta,como eres aire fresco.asi es tu mundo,tu infancia,tu bosque.............asi eres,simplemente ES.
Ah, que encanto, niñas que viven en la Luna, o en los arboles, y que juguetean con bichos...
Precioso texto, amiga
Nunca mejor dicho: Inuit columpiándose!!:))
Mar
Belleza de texto por significado y por el estilo en la que está escrito; e identificación plena con el personaje. Me recordó ese estadio idílico que fue mi niñez.
Saludos.
Aunque nos hayamos hecho mayores, no tenemos por que privarnos de los bichos. La mirada adulta los hace incluso más divertidos. Y son estupendos para el espíritu.
Inuit, quin escrit més bonic. M´has fet recordar els arbres, els bitxos i els genolls pelats de mercromina de la meva infantesa. Però jo no vaig arribar a la lluna i encara ara tinc por de les coses desconegudes...
Petonets.
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