Huyo a los paraísos del hielo
donde el dolor no gotea ni rezuma
afiladas dagas transparentes
esperan al ladrón de corazones.
Ni palmeras ni oasis
mezquinos espejismos
ni miel del mercado
al precio más barato
ni encantadores de serpientes
con palabras envenenadas de ternura.
A lo lejos voces
no escucho.
donde el dolor no gotea ni rezuma
afiladas dagas transparentes
esperan al ladrón de corazones.
Ni palmeras ni oasis
mezquinos espejismos
ni miel del mercado
al precio más barato
ni encantadores de serpientes
con palabras envenenadas de ternura.
A lo lejos voces
no escucho.
