Arnoldas Jurgaitis
Rainer Maria Rilke
La muerte de la amada (Der Tod der Geliebten)
Él sólo sabía de la muerte lo que todos saben:
que nos coge y nos arroja al silencio.
Pero cuando ella, no arrebatada de él, no,
sino suavemente desprendida de sus ojos
se deslizó hacia las sombras desconocidas,
y cuando él sintió que tenían allí
su sonrisa de niña como una luna
para agradar sus costumbres:
entonces se le volvieron los muertos tan conocidos
como si a través de ella se hubiera hermanado
con cada uno de ellos; dejó a los demás que hablaran,
dejó de creer y nombró a aquella tierra
la biensituada, la siempre dulce.
Y la palpó para sus pies.
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Almudena tenía 43 años.
Descansa en paz.