domingo, 1 de marzo de 2009




Recuerdo que yo, también, tuve una hermosa mata de pelo larguísima que trenzaba o que sujetaba en cola de caballo. Se balanceaba a derecha e izquierda o viceversa, según mis movimientos, al caminar, saltar a la chancla o correr.
Un día, un perro se encaprichó del balanceo de mi cola. Recuerdo que ese día la tenía decorada con un lazo de terciopelo de color rosa y el chucho callejero de amo indolente dio un bote y con veloz mordisco la agarró para no soltarla. Os podéis imaginar a Inuit con su cola adornada con un feroz canino colgado de ella. Inuit chillaba despavorida, el dueño del perro, también, pero el maldito perro siguió suspendido de su cuelgue. La playa era gritos y llantos frenéticos hasta que el propietario del chucho consiguió cogerlo y desasirlo de mi tremenda mata de pelo sufriente. Me costó recuperarme del susto y del miedo a los perros, pero mi pelo soportó como un titan el peso del animal. Pasado un tiempo, mis cabellos empezaron a ondularse hasta convertirse en rizados. Con los años entendí que las células se habían impregnado del miedo de lo acontecido y expresaban su trauma bucleándose.
Cosas de la vida.



22 comentarios:

Isabel Mercadé dijo...

No me lo puedo creer, Inuit querida. Mira, por favor, mi entrada de hoy.
Un abrazo conmocionado.

€_r_i_K dijo...

Qué bonito petit....
La própia inercia, o la evolución de
Darwin, el mismo pelo haciendo búcles, evitando a los canes....

Petonet....

Anónimo dijo...

Esta noche se ha colado la Luna entre un relato y un recuerdo para posarse en el lazo que embellecía la trenza.

Un beso.
Pepe.

(Bella entrada, se ve que la primavera también llega por el Este mediterráneo)

mjromero dijo...

Qué precioso. inuit, me ha hecho rcordar mis dos coletas y mi flequillo...jajaja...,
-qué escena más... es como estar viéndolo,
un beso.

Inuit dijo...

Es rigurosamente cierto lo del perro y que angustioso fue.

Inuits grandes.

isis de la noche dijo...

jaja... lo de las células me ha encantado..

un abrazo ;)

Andrea Nube dijo...

jajajajajajaja!!
Disculpa que me ría, pero me lo imagino y se me hace una imágen de lo más curiosa... qué valiente fuiste!!
también yo le tengo cierta fobia a los perros... y no sé cómo habría reaccionado... y tu pobre cabello!!
jajajaja... tu cabello fue el más valiente, por ayudarte a soportar el peso... Muy linda tu historia, me ha hecho reír un rato, y solo deseo que no se te repita!

Abrazos.

sinespacio dijo...

Precioso relato narrado con la magia que te caracteriza Inuit, me encantó, y estoy de acuerdo contigo en que, es de esas experiencias que no se olvidan jamás, aunque no hayamos sufrido ninguna herida física en realidad.
La foto, preciosa.
Un beso grande

Pedro J. Sabalete Gil dijo...

Qué pincelada tan preciosa y bien escrita de realismo mágico. Me hace ver el cabello desde otra perspectiva. Y eso es impagable.


Un abrazo.

NuNú dijo...

Inuit, ya me imagino, qué sufrimiento. Espero que la niña de tu foto tenga mejores experiencias con su trenza...

Martine dijo...

Los sustos grandes o las enfermedades curiosamente tienen una influencia sobre el cabello, a mi padre se le rizó el cabello despues de una escarlatina...
y hay quienes se les blanquearon el cabello en una sola noche siendo buscados por la gestapo durante la II G.M.

¡Valiente mi Inuit!

Dulces besos Preciosa...

I. Robledo dijo...

Amiga, que historia tan bella y tan tierna... Se imagina uno la escena...

Recibe un fuerte abrazo, Inuit

Andrea Nube dijo...

oye... gracias!! paso por aquí de nuevo porque realmente es un placer poder leerte... hermosas historias y pensamientos... me alegra que hayas pasado por mi rinconcito de palabras a visitarme, un abrazo grande!

Sergio Astorga dijo...

Unui, el cabello encaracolado se debe al miedo, seguramente esa es la razon. Un bello y taumante caso de vida y una fotografía deliciosa, pende la inocencia.
Un abrazo sin moño.
Sergio Astorga

Marysol Salval dijo...

Pobre Inuit, puedo imaginar el susto tremendo por el que pasaste. Me encantó tu relato, con ese toque especial que siempre le das.
El pelo rizado es muy bonito, aunque sea el resultado del miedo.
Un abrazo

Gwynette dijo...

Que bonito Inuit !!..me ha encantado el texto y la foto..:)

A mi de pequeña, un pato salvaje me mordió en culo -ejem, disculpa la vulgaridad- y ahora
me tomo el paté, tan tanquila!

Petonets

Anónimo dijo...

Inuit, que lindo! Sólo en tu aldea de auroras, nieves y playas podía ocurrir una cosa así...

Bezzitos!

gloria dijo...

Ay, mi pobre... tus pelos traumatizados me han recordado que a mí me ocurrió algo parecido sólo que estaba en el campo, llevaba una trenza de raíz, y dos abejas se encariñaron con el enjambre de pelos que se veía en mi cabeza y se quedaron un ratito, no sin antes picarme las dos. Mis pelos no sufrieron, pero mi cabeza...

¿Cómo consigues que hasta algo medio dramático medio cómico suene hermoso? Porque esta entrada, Petita, es preciosa.

Un abrazo enorme.

Lena yau dijo...

bucleándose....mmm...paladeo la palabra...

Pobre petita....me asusté yo también de leerlo...

Ojalá sirva para que el pelo se me rice un poco....como el tuyo...que lo tengo que da pena.

Besitos, esqumalita!

Arcángel Mirón dijo...

Yo espero que se te haya pasado el miedo a los perros. Será que los amo tanto.

Es una anécdota buenísima, Inuit, más allá de lo dramático.

Arcángel Mirón dijo...

Yo espero que se te haya pasado el miedo a los perros. Será que los amo tanto.

Es una anécdota buenísima, Inuit, más allá de lo dramático.

Rokins dijo...

oohhh!!! ha sido mi primer impacto en ver esta imagen...
que detalle mas precioso cargado de màgia y nostalgia...