miércoles, 25 de marzo de 2009


Víctor Jukhin


Nadar, esa sensación ingrávida del útero materno, caricia cálida y segura. Los sonidos dejan de ser para intuirse y ese estado placentero donde el pensamiento vuela como un estandarte en el cielo y no hay miedo, ni angustia, sólo movimiento. Me siento pez o delfín o sirena. Se estremecen alegres mis escamas, las antiguas y las renacidas, y sólo hay agua, ingravidez y vida.



7 comentarios:

I. Robledo dijo...

Maravillosa sensacion esa de flotar indolentemente en las aguas del mar... Aunque Antiqva, de tierra adentro, suele ir mas a la montaña que al mar... Quizas por la misma razon que los gatos huyen del agua... Ja,ja,ja...

Odio sobre todo las grandes aglomeraciones veraniegas tipo Marbella o Torremolinos... Horrible en verano.

Siempre me atrajeron las aguas de Cadiz.

Un abrazo, amiga

Sara Royo dijo...

Preciosa, preciosa foto... transmite una enorme paz.
Un besico.

Sergio Astorga dijo...

Inuit, húmedo quedé, ya tiene escamas mi pensamiento.
Un abrazo de agua.
Sergio Astorga

Marysol Salval dijo...

El agua, maravilloso elemento que limpia y que sana. Se siente de maravilla cuando ella nos acoge en sus brazos.
El texto y la imagen, todo, excelente.
Besos, amiga.

NuNú dijo...

Es siempre tan maravilloso nadar y sentirse inmerso en liquido de nuevo...

mjromero dijo...

Dejarse llevar por las aguas cuando estas son tranquilas, y flotar y ser agua con el agua... qué sensación más placentera esta de confundirse con la naturaleza.
Un beso.

Anónimo dijo...

Yo también me relajo mucho nadando, tal vez, como bien dices, es porque tenemos una regresión y volvemos al útero materno.