miércoles, 22 de abril de 2009

Fotobucket.com


Siempre tuve mariposas en la cabeza, al contrario de lo habitual que era tener pájaros. Creo que son mejores éstos últimos porque pueden alegrar nuestras vidas con su música. Las mariposas sólo son gusanos que comen hojas. Mi cerebro era un gran neuronal de hojas bien verdes y frescas. Se alimentaban de él sin ningún remordimiento, ¡ se encontraban tan cómodas y confortables! Seguían su ciclo de engorde sin atender a las necesidades del entorno, como estaba programado, luego, se encapsulaban en el hemisferio cerebral que les eran más afín a su idiosincrasia, se aislaban del ruido de mis pensamientos y acabada su metamorfosis aparecían las hermosas mariposas, diversas y de latitudes diferentes. En el instante de la eclosión mi cabeza se sentía enfermar por el torbellino de los vientos revueltos desencadenados por el batir de sus alas. En esos momentos se me apoderaba una sensación de languidez dolorida que eclosionaba como una flor y salían volando en todas las direcciones de los puntos cardinales. Se marchaban sin la menor pesadumbre del daño causado. Me quedaba vacía y sin alma apoyada en la pared, apenas con un hilo de respiración, y transida de distancia sucumbía a los mundos ingrávidos y cadenciales de su vuelos.....nadie me rescataba.


No hay comentarios: