domingo, 29 de noviembre de 2009

CARDIOGRAMA




Estos días ando de médicos; nada importante, si acaso, aspectos relacionados con una vejez incipiente. Una artrosis por aquí, unas cervicales por allá, un colesterol de colores, una anemia de vía láctea, una niebla úrica, una tiroides en cuarto creciente, cuatro taquicardias descompasadas que a veces tienen un reprís de swing. Mi doctor, que tiene los ojos azules pero una letra con muchos temas a tratar, quiso asegurarse del origen de estos peculiares latidos y me hizo este cardiograma. Al ver lo que salía en el monitor, se puso de un blanco cera que me hizo intuirle un posible desmayo pero, como es un profesional de los de antes, se recuperó con un intenso carraspeo. No pude dejar de sonreír y con un hilillo de voz le dije:- Doctor, es que sufro de amor.

Inuits


¡MIRAD qué cita más bonita nos ha dejado Codorníu !

"Por el amor, que nos hace ver al otro como lo ve el Universo"

Es que el universo sabe mucho de amor, pues nos cobija y acuna sin pedirnos nada a cambio; habrá amor más inmenso.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Anda, otra afortunada... Pues sí que ha salido fructífero este otoño... Aunque, claro, no me parece bien que sufras... Mira a ver si puedes poner algún remedio...

No sé si era Borges (y si no, qué más da) el que hacía este brindis:

"Por el amor, que nos hace ver al otro como lo ve el Universo"

Ves,
Un beso.

Isabel Mercadé dijo...

Qué bonito, Inuit.
Un beso grande.

Angeles dijo...

Como dice Sabines, No es que muera de amor, muero de ti…

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.



Jaime Sabines

Besos (Y cuidate mucho)

I. Robledo dijo...

Amiga, nada grave... Te lo aseguro...

Lo que ocurre es que el Amor, al igual que los angeles o los gatos, alteran las mediciones analiticas...

Es cosa sabida, cuando uno sufre de amor no se debe hacer pruebas médicas, sean analiticas o utilizando maquinarias modernas. Todo sale descompensado e irreal.

Ay, por otro lado, tu crees que algun día el Universo se hartara de nosotros...

Un abrazo, Inuit

Sujari Bejarive dijo...

Es lo que tiene el amor, que nunca lleva un ritmo acompasado, si no se moriría de aburrimiento, y eso se refleja en tu ritmo cardiaco...

Sara Royo dijo...

Nada de morir ni de pocheces: vivir, vivir el amor a tope, a reventar, excesivamente, sin horario ni mesura.
Oye, enhorabuena. Me gusta ese cardiograma.

doctorvitamorte dijo...

Pobre doctor, tan preocupado que estaba por tu salud

virgi dijo...

Hola Inuit, me ha encantado visitarte, contar esos postes que van hasta el infinito, dan la vuelta al mundo y nunca se cansan.
También me gustan tus palabras en otros blogs (vengo de Bel).
Un abrazo

mjromero dijo...

Es precioso,una vía láctea, los colores en la sangre, seguro que son los de la aurora boreal, sangre arcoirisada como la mía,pequeñas cosas pro ninguna grave, a caminar que diría otro médico y a comer piña batida, dicen que ayuda a bajar el coles...pero a mí no.
Un abrazo.

Malvada Bruja del Norte dijo...

Qué dulce Inuit, que bello...El amor es sin duda el motor del Universo.

Malvada Bruja del Norte dijo...

Me gusta mucho la foto, esa luz inmensa dentro del sagrado bosque.

Rosa María dijo...

INUIT: Que bonita enfermedad la del virus del amor... La verdad que si tengo que morir "mordida" por la putrefacción de bacterias o por la cruel infección de un "puñetero" virus... prefiero morir con la fiebre del amor, agarrada a la mirada del ser que amo y dejarle escrito en la nube del hemisferio del Valle del Amor Perpetuo con la esperande de volvernos a fundir en el amor eterno.
Un besiño para mitigar el; Doctor, es que sufro de amor.
Ojo mi amor es ese que en bolsa suele cotizar muy poco, pero yo valoro mucho; el amor universal.
Gracias por hacer del amor la plataforma a la buena vida.
Rosa María

Sirena Varada dijo...

Sabiéndote, el amor te marcaría.

Me uno a Petitapetitesa, pero en lugar de una poesía (¡ay, insuperable Sabines), te dejo la frase de una película (lo mejor de la película, sin duda), un padre le dice a su hija:

"El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo? Pues...Olvida el intelecto y escucha al corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad... En fin, es como no haber vivido. Tienes que intentarlo, porque si no lo intentas, no habrás vivido".


Abrazos, Inuits