sábado, 19 de diciembre de 2009



A lo lejos yace el cuerpo sin vida de una tortuga boba. Una gaviota se aproxima a su cuerpo ávida de alimento.

Su estado de quietud no mostraba signos de retorcimientos dolorosos de su agonía. Tuve la impresión de que su muerte había sido como un sueño lento y pausado.  Al estar al lado del mar, una costra salina la recubría de un blanco de pesca salada y la conservaba; algunas moscas descansaban en su partes blandas sin inmutarse. Pensé en el antagonismo de la vida y la muerte: En el agua, un hombre pescaba, una gaviota se alimentaba de  carroña,  unas moscas depositaban  en un cadáver su ciclo de la vida, nosotros corríamos  descalzos en la arena, nos mojábamos y jugueteábamos con el oleaje,  nos tumbábamos y nos dejábamos seducir por  la tibieza  del sol del delta en Octubre, nos permitíamos el lujo de respirar con profundidad el aire yodado que arribaba al puerto de nuestras narices.... Como quien no sabe, se me desmelenó el vuelo del pensamiento a nuestros  lugares comunes.  La muerte moraba plácida en la orilla,  como  la vida palpitaba  exuberante  en  nuestras entrañas.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Un contraste. El tronco y las cenizas. Imposible las dos al mismo tiempo, en el mismo ser. Tan sólo desde una quimera retratamos la vida. Y aún así, incluso soñando ¿cómo no sentir un leve escalofrío al rozar la marmita gigante donde se cuece ese nada intangible de lo que somos hechos?

Tan sólo queda al fondo el ritmo de una máquina de coser cuyos pedales repiten que la vida es sufrimiento.

Un beso, Inus.

gloria dijo...

Siempre es así pero nunca nos damos cuenta, y menos aún con esa belleza con la que nos lo cuentas, Inuit.
Vida y muerte son inseparables, pero mientras sea exuberante (la vida, claro) todo es más fácil.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo.

Sujari Bejarive dijo...

Inuit, me ha encantado esta entrada. El tema, la descripción, todo.
La muerte, simbolazada en la tortuga, no puede ser una casualidad, lo mismo que la gaviota encarnando el deseo. Tu texto es una bella postal del samsara.Todo, nada y ambas cosas impermanentes en un mismo instante...

Sara Royo dijo...

El bello, terrible e inmutable ciclo de la vida...
Besicos.

I. Robledo dijo...

Amiga, me encantó esta imagen, a pesar de que transmite una clara sensación de soledad o desolación...

La verdad, es que las imágenes del mar me encantan.

Recibe un abrazo, Inuit

Gregorio Omar Vainberg dijo...

un abrazo inuit, y seguimos asi, siendo vida y muerte, recuerdo y olvido, presencia y ausencia.

doctorvitamorte dijo...

Princesa Inuit, usted tendría que haber ido a la conferencia sobre el cambio climático. Hubiera conseguido un acuerdo interplanetario

Perséfone dijo...

Es un ciclo sin fin, un contraste eterno e imparable. Lo llamativo del tema es que caigamos en él.

Un abrazo.

virgi dijo...

Somos parte de esa vida que muere y renace a cada instante. Latidos que hacen caminar el mundo, sean de un pez, de una gaviota, de una mujer en la arena dorada.
Latidos que acompasan nuestro sendero, unas veces en la muerte, otras en la vida.

Un abrazo

Malvada Bruja del Norte dijo...

FELIZ NAVIDAD MI QUERIDA ESQUIMALITA. QUE SIGAS ALUMBRÁNDONOS CON TU AURORA BOREAL.

BESOS MALVADOS...PERO NO PERVERSOS :-))

Malvada Bruja del Norte dijo...

FELIZ NAVIDAD MI QUERIDA ESQUIMALITA. QUE SIGAS ALUMBRÁNDONOS CON TU AURORA BOREAL.

BESOS MALVADOS...PERO NO PERVERSOS :-))

Sujari Bejarive dijo...

Mucha felicidad para estos días, y para todos los que vengan.
Y sigue con este blog tan especial.