Llegas
como de puntillas
con la respiración contenida
la mirada acomodada en el silencio
perpleja
desdibujas cualquier matiz de duda
pero tu voz
carece de la más leve vibración sonora
impresiones visuales
que no disipan brumas
-en cualquier caso-
las mías.
como de puntillas
con la respiración contenida
la mirada acomodada en el silencio
perpleja
desdibujas cualquier matiz de duda
pero tu voz
carece de la más leve vibración sonora
impresiones visuales
que no disipan brumas
-en cualquier caso-
las mías.
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