Me confieso hipocondríaca a temporadas y deprimida por momentos
pasiva hasta el tuétano
activa mental sin concreción
conquistadora de ínsulas lejanas
navegante de horizontes adversos
cruzado de imposibles
incomoda con los tradicionalismos y lo recalcitrante.
Me gustan las brisas y las corrientes de ideas
las personas creativas en lo cotidiano, innovadoras con raíz.
Me siento en un plácido banco cuando encuentro en la vida ancianos lúcidos con los que hablar,
de sus recuerdos, de los dichos, de sus remedios. Vivo su cercanía como un acto involuntario de compañía que cuida esa soledad inmerecida a la que están sentenciados, pero sufro de gerontofobia.
Me gusta tener conversaciones interesantes con cualquier tipo de persona de las que pueda aprender, reconozco que tengo hambre por saber de todo lo que desconozco, aunque muchos temas no los puedo abordar por falta de conocimientos e inteligencia.
Poseo una mente investigadora que algunos envidiosos la catalogan de curiosa, ya no me indigna, como mucho me sacan una media sonrisa irónica y despreciativa, con lo cual se cuidarán mucho de opinar y yo de comentar.
Es una dosis de vitaminas el mar...
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