A ti
que me guardas callado
con tenaz e irrevocable decisión
sepultada.
A ti
que celoso me custodiabas, a ratos.
A ti
que silenciaste más de lo que la compasión
valoraba como honesto.
El tiempo, la distancia, la indecisión
la cobardía de ambos
la realidad sabida inconscientemente.
No podía encerrarse el amor con barrotes de miedo
ni en olvidos desesperantes.
Me amabas hasta donde la poesía linda con lo irreal
dibujada y moldeada
a tu imagen.
Magnolias