Ayer vi amanecer desde el interior de un tren repleto de somnolencias, lecturas y un silencio agradecido. Subí de noche y busqué ese espacio en mí, intuitivamente, lo dejé a las ocho en punto... Alcé la vista dirigiéndome al este, hacia el mar; bostezaba y se desperezaba el sol sin el menor estruendo- algo tan natural y habitual no requiere un reclamo postizo-. El cielo encendido, todas las tonalidades y matices de un alba con una ligerísima neblina, -una gran burbuja emergiendo de un horizonte tranquilo-, sin ser absorbida ni necesitar de la ayuda de una buena matrona. No requirió de ningún esfuerzo sobrenatural. Como diría algún entrañable agrimensor,-¡Física!-. Me levanté del asiento y me desplacé hacia la puerta. Permanecí unos minutos con la nariz pegada en los cristales. Algunos pasajeros alzaron la mirada y buscaron lo que yo contemplaba, una chica hurgó en su bolsa, sacó la cámara y tomó algunas fotos. Por unos instantes, los desvié de su pérdida; no era mi intención provocarles una emoción furtiva. No me atreví a aplaudir, no me atreví, aún me queda esa brizna que no me deja ser totalmente auténtica. Ayer...
Amanecimos y el amor nos hizo.
No tengo foto. Dejé la cámara en casa.
Ya sabéis que las comas y otros aspectos me pueden. Gracias
13 comentarios:
Amanece.
El mar y la mente
sólo son espejos desiertos,
donde confundimos las imágenes
de las primeras gaviotas,
con aquellas gaviotas del pasado
que tampoco eran eso.
Ni siquiera la inmensa pena
de no sentir la verdadera realidad de las cosas,
parece algo cierto.
(Un beso, Inus: con la nariz pegada en los cristales)
plas plas plas.
jo aplaudeixo les teves descripcions que ens transporten, fins i tot quan som al mig de la nit, a veure els despertars del sol desde dins un tren.
aplaudeix la propera vegada :)
una abraçada
Lástima no haber tenido a mano la cámara para captar el instante. Aunque a falta de imágenes buenas son las palabras :)
Un abrazo.
buscar un lugar intuitivamente y dejarlo conscientemente,para pegar la nariz al cristal de un tren!(hay pocas cosas mejores)
un placer leerte,
un beso*
Hola Inuit:
Lo que relatas no me es ajeno porque suelo sufrir con frecuencia la línea 2 Sur de Renfe (Vilanova-Barcelona) y asistir al amanecer o atardecer es uno de los pocos regalos que le salvan la vida a nuestra sensibilidad.
De tu relato me quedo con el silencio previo de los pasajeros, sin él, quizá, todo hubiera funcionado de forma diferente la atención, la intensidad o esa abstracción que significa la nariz contra el vidrio. Pero también está tu silencio, roto por un gesto que, sin él nadie hubiera desviado la mirada de ese vacío que los-nos acompaña cada mañana.
nos leemos y nos escribimos,
salut,
hugo
No has necesitado una cámara para que veamos lo que comtemplaste, lo has descrito magníficamente. Mucho sentimiento. Vamos, si pones a aplaudir, te sacan a hombros, Inuit.
Sabés que a mi no me gusta viajar en tren?
Será porque aquí son incómodos?
Tu relato me permitió soñar y volar con tus palabras finales:
"el amor nos hizo", son tuyas o las tomaste prestadas?
gracias por esta ensoñación.
besos muy calurosos
la descripció es visualitzada
no necessites càmera
salut estimada!!
Amiga, dudo que alguna fotografia hubiera sido capaz de captar ese amanecer desde un tren "repleto de somnolencias..."
Es dificil trasladar a imagenes puras las imagenes que tu nos has plasmado con tus palabras...
Un abrazo, nordica amiga
Amanecer y crepúsculo. Momentos mágicos que parecen detener el tiempo. O sacudirlo para que siga moviéndose. Precioso post.
He tornat Inuit! i admiro els teus escrits i les teves fotos, tens el que creus no tenir...
Continua
una abraçada!
Gracias a tu paso por mi blog... a un icono-esquimal que ha aparecido he podido disfrutar de tu amanecer desde el tren.
Me encanta viejar en tren.
Gracias y hasta pronto.
Mario
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