"Ángela Rezar me produce un profundo placer. Así entro en contacto íntimo e intenso con la vida misteriosa de Dios. No hay nada en el mundo que sustituya la alegría de rezar.
Hoy he barrido la terraza de las plantas. Qué bueno es trajinar con las cosas de este mundo: con las hojas secas, con el polen de las cosas (el polvo es hijo de las cosas). Mi vida cotidiana se atilda.
Me estoy sintiendo profundamente feliz."
LISPECTOR, Clarice. Un soplo de Vida. ed Siruela, pag 37.
(Tomé el rezo como el encuentro profundo e íntimo de nuestro ser)
2 comentarios:
Olvidé esa sensación. Quedó anclada en mis momentos juveniles cuando había más ilusión, creer era más sencillo y la fe no estaba cubierta de esa patina de sucio polvo que dejan las noticias y los desengaños.
Sin embargo aún recuerdo la experiencia y, en buena medida, la envidio.
Lo mismo regresa alguna vez.
Un abrazo.
Gracias, Inus.
Soy un poco lento. Es un texto precioso.
Un beso.
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