martes, 28 de octubre de 2008

Oportunidades ; ))



Vaya a comprar pan. Nunca es tarde para pisar una olorosa y deliciosa panadería. A lo mejor encuentra un alma que compra panes y pregunta, curiosilla, por todos aquellos que tienen formas, colores, tamaños y sabores diferentes. Usted, escéptico por tanta pregunta ladrona de minutos, piensa qué hace ésa llevándose toda la panadería y haciéndome perder mi preciados momentos de fin de semana. Cuando sale cargada con la compra de la tienda, se miran y en ese segundo de encuentro, que no fue casual, ella le dice a su pupila: " el pan me puede; me seduce en cada uno de sus ojos".
Ésa, la de la panadería, soy yo. Cada semana lleno el congelador de panes para evitarles la mordedura compulsiva de mis deseos, ¡cómo sufren los pobrecillos esperando mi programado racionamiento! Es que luego se me pone una cara de pan de kilo que no hay quien me coma.



43 comentarios:

gloria dijo...

Cómo me ha gustado esta entrada Petita Inuit, mi padre es panadero, y toda su familia antes que él (yo creo que unas tres/cuatro generaciones) y el olor a pan recién hecho es el olor de mi infancia, el olor de mi casa, el olor de mi padre... He soñado mucho en la panadería donde él trabaja, me reía con las conversaciones de los clientes, ya ves, un lugar de lo más normal y yo siempre lo he encontrado muy romántico, y ahora tú con este texto me lo has recordado todo.
Mil gracias.
Un beso.

Inuit dijo...

Querida Gloria,
Mi madre se pasó desde la más tierna infancia haciendo pan. Yo, de pequeña, pasé un periodo de tiempo en su pueblo por razones de salud y aún el horno funcionaba.
Era todo artesanal, con las mesas alargadas de madera donde se amasaba, la caldera que regulaba la temperatura encima del horno de cocción, los haces de leña amontonados, las cajoneras donde reposaban los panes al abrigo de las dañinas corrientes ....
Son tantos recuerdos,sensaciones y olores.
En casa, la masa siempre ha estado llena de fantasía.
Me es muy entrañable.
Un gran beso.
Inuits

Pedro M. Martínez dijo...

Vaya, Inuit, creía que era solo M. que voy con ella a un pueblo, entra a una panadería y pregunta ¿Qué pan bueno tienen aquí?, y la panadera responde “todos” y ahí empiezan a hablar de panes y terminan hablando de todo menos de eso y al cabo de media hora y una cola de malhumorados futuros compradores de pan salimos, ella con ni sé cuantos panes diferentes (que no terminamos de comer en una semana) y yo con las mejillas todavía rojas.
Saludos.

mjromero dijo...

Sí, me gusta la entrada, por el olor del pan recién hecho.
con el frío y la lluvia que está cayendo...
Un beso.

doctorvitamorte dijo...

Después de leerte ¿quién se va a resistir a entrar en una panadería?
Me encanta el olor a pan, y el pan recien hecho. También lo congelo, pero no es igual. A la panadería hay que ir cada día... y más si es ocasión de encuentros no casuales.
Y además no engorda, lo dice el doctor

Inuit dijo...

Pedro,
A mí también me gusta descubrir panaderías diferentes, que cuando entras te hace respirar fantasía en sus aromas. Me quedaría un rato para ir descubriendo todos los matices en mi pituitaria.
En fin, carezco del vocabulario para tanta sensación........... y ese calorcillo de invierno y pan recién horneado, uf.
Inuits

Inuit dijo...

Alfaro,
Aquí también hace mucho frío y llueve, pero me parece fantástico.
T'estimo.
Inuits

Inuit dijo...

¡Ay Doctor, cuánto tiempo!
Si mi doctor de cabecera me dice que no engorda,no engorda.
Inuits

Martine dijo...

No soy aficionada a ir de compras y menos en grandes superficies... Pero hay dos comercios donde me encanta entrar: una libreria y una panaderia, ambas por el olor que allí se respira y por el alimento que proporcionan...

Me ha gustado mucho este fragmento de tu vida, de tus gustos y del olor al entrar...

Des petits baisers sous forme de croissants... Mignonne Petite Inuit!

I. Robledo dijo...

Pues Antiqva, en esto de los panes, como en tantas otras cosas soy un poco torpon... Pero Maria, sin embargo, cuando visitamos algun pueblo y de repente nos topamos con una de esas panaderias "de antaño" se le ponen los ojos como platos y poseida por el frenesi no duda en comprar un pan de kilo de esos que tu dices...

Ah, el pan, bendito sea...

Y los recuerdos de la infancia... Aquel pan comido a mordiscos entre la panaderia y nuestra casa...

Un abrazo, amiga

Isabel dijo...

El pan ,como todo lo bueno de la vida,es siempre apetecible,incluso no sólo su olor horneado sino su propia pronunciación y todo lo relacionado con él: pan,hogaza,miga,masa...
Todo sabe a cálida vida,amiga.
Un beso.Bonita entrada. :-)

Antón Abad dijo...

Dos de mis bisabuelos (uno granaíno y el otro del Véneto) estaban liados con la harina; el uno era panadero, y el otro, molinero; puede que sea por eso que mi adoración al alimento básico, se parezca más a una drogodependencia que a un gusto sin más. Yo también congelo seis de las siete barras que compro de integral multicereales cada vez que me acerco a la lejana tahona que sigue ostentando el insigne honor de elaborar "El pan más rico del mundo" (conocido)
La verdad es que no me hace mucha gracia encontrar al personaje de que habla, porque la única fase que tiene lugar, es siempre la primera, y luego se marcha olvidando las otras líneas de su guión.
No sé porqué, pero algo de esta entrada, huele (además de a pan) a dèjá vu.

Arcángel Mirón dijo...

Te juro que yo quiero, pero la panadería que está cerca de casa es un simple despacho de pan, y tiene panes básicos. Que no desprecio, ojo, el pan no se desprecia, pero quiero decir que carece de la belleza de las panaderías olorosas y deliciosas.

Anónimo dijo...

Humm...sensual, sensual...en vez de a la Binoche con el chocolate veo a Inuit amasando pan :-)

Tawaki dijo...

Que no te congelen, que te coman.

Besos.

Inuit dijo...

Selma,
¡Qué bonito queda tu despedida en francés! De panes y dulces en Francia saben un nontón de harina.
Inuits

Inuit dijo...

Nuestro Antiqva, modesto hasta las pirámides...y qué bueno era aquel pan.¡Pan a gloria de infancia!
Inuits

Inuit dijo...

Isabel,
Qué bien entiendes la mistica del pan, sólo aprecida por aquellos que lo aman.
Inuits

Inuit dijo...

Antón,
Si el personaje no sigue el guión es porque no será libre para su interpretación. Inuit no sabe ser más creativa en el déjà vue, pero promete que no lo copió de Malvada.
Inuits

Inuit dijo...

Arcángel,
Es que se está perdiendo el amor en las cosas. Espero que al menos te lo sirvan con afecto.
Inuits

Inuit dijo...

Tawaki,
Como que ya no me comen, porquè soy pan viejo,jajaja.
Inuits

Inuit dijo...

Malvada,
Mas que amasar.....oler, mirar, imaginar,comprar y comer.
Inuits

Sara Royo dijo...

Pocas cosas huelen mejor q el pan recién hecho. Quizás el café y el césped acabado de cortar. Quizás las rosas. Quizás el aroma de mis hijos cuando eran bebés. Cuántos olores hermosos, verdad?
Un besico.

JUANAN URKIJO dijo...

Qué bonito tu texto, y el comentario que le haces a Gloria, contándole tus vivencias personales...

Un Inuit, bien estrechito.

Anónimo dijo...

nada mejor que el buen pan, algunas veces. Y curiosamente...cada vez es ás dificil encontrar un lugar donde lo hagan bueno,

saludos!

SUSURU dijo...

qué cosa maravillosa que un simple pan y tu precioso relato me transporten a mi infancia y todavía a muchos años más atrás.
Un tío de mi papá era panadero. Y fue el dueño de la panadería más importante de Bahía Blanca.
Cuando me llevaban de visita, luego de viajar más de 600 km, encontraba en esa casa inmensa, en la cual funcionaba el local comercial con venta al público, y al fondo de la casa, un galpón enorme (aquí se le dice "cuadra", al espacio dónde se fabricaba el pan artesanalmente). Ese olorcito, el horno a leña, la pala gigante con los bolos de harina que entraban y salían, son parte de mis recuerdos de la infancia.
Gracias por despertarlos!!!

besote con versitos incluídos de allá lejos y hace tiempo:

"aserrín, aserrán, los
maderos de San Juan
piden pan, no le dan
piden queso, le dan un hueso
y le cortan el pescuezo"

(estas letras llegaron a mí transmitidas por mi abuela española a mi madre, que me la enseño)

Inuit dijo...

Sara,
Todas esas cosas son como tú las dices. Esos olores que evocan los momentos que caminan con nosotros....el mar,la tierra mojada, la mies,el amor recién estrenado.....
Inuits

Inuit dijo...

Muchas gracias Dédalus.Viniendo de ti, es un honor.
Guirnalda de inuits hasta tu país.

Inuit dijo...

Marta,
Saps?, he estimat tant aquest nom.
Tendremos que hacernos exploradores de pan.
Inuits

Inuit dijo...

Susuru,
Gracias por estos bellos recuerdos que me compartes.Eso si que era un horno por todo lo alto.
Qué cancioncilla más graciosa.
Inuits atravesando el Atlántico

Isabel Barceló Chico dijo...

También a mí me gusta con locura el pan. Quizá es el alimento que más me gusta. Y también tengo que dosificarlo... Hasta aquí ha llegado su delicioso olor. Saludos cordiales.

Gárgola dijo...

Curiosa casualidad... vengo de la panadería y el olor a pan me inebria. Es como un recuerdo atávico que me transporta a los orígenes. Te veo por algunos de los sitios dónde paso y me gustan tus comentarios, tu sensibilidad e ingenio. Así pues, resolví pasarme por aquí. Por eso, no me sorprende encontrarme con unos escritos que me gustan y un espacio muy bonito y agradable. Si me permites, seguiré volviendo a la tierra de los inuit.
Un abrazo

Angeles dijo...

Me pierde el pan caliente recién hecho, crujiente y al mismo tiempo caliente en el paladar, y si tiene un poco de harina de amasar todavía cubriéndolo, mejor.
Mi madre nos prohibía comerlo así cuando éramos pequeños, decía que era indigesto, pero no hacíamos caso y nos pegábamos por ir a la panadería, muchos días, el pan iba de la pala que lo sacaba del horno a la bolsa del pan directamente (la bolsa siempre de cuadritos y con la palabra pan bordada) y de allí a la boca.

Yo creo que mi madre nos contaba lo de la indigestión porque el pan nunca llegaba entero casa.

Besos

Perséfone dijo...

Me acaba de poseer ese olorcito a pan recién hecho ¿Hay algo más rico que eso?

ñam, ñam...

Pedro J. Sabalete Gil dijo...

Al lado de la casa del pueblo de Jaén donde nací y pasé mi juventud había una panadería.

Los canastos de mimbre, las roscas, el aroma trigueño de los panecillos, el mandil blanco de la panadera Rosa. Todo eso me vino con tu escrito y para alguien que ha perdido hace unos años el olfato no tiene precio esa evocación.

Me gustó mucho tu poema otoñal de más abajo.

Abrazos.

alba dijo...

Ay, Inuit, me has hecho recordar el año que pasé trabajando en una panadería. El olor del pan recién sacado del horno, el calor que desprende cada barra, el color dorado de la corteza... Mmmm.... ¡¡¡¡¡¡¡me has abierto el apetito!!!!!!!

Un beso de pan.

SUSURU dijo...

hola Inuit: vienes a jugar a mi casita que estamos preparando la noche de brujas para compartir y divertirnos entre todos?
te espero
besotes

Marysol Salval dijo...

Que bonito post, estimada Inuit. Yo adoro el pan, sobre todo si está recién hecho, alguna vez escribí sobre eso. Hace poco, mi hija aprendío a hacerlo y cada vez le queda más rico, no hay nada como un pan hecho en casa.
Te dejo un abrazo y ya mismo te enlazo para no perder el camino que me trae a tu casa.

Inuit dijo...

Isabel Romana,

Gracias por tu visita y comentario a Inuit.
Besos al oloroso pan de la mañana.

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Petitapetitesa,

Mi madre, que de pan sabe un montó, es una doctora, siempre nos ha dicho que el pan caliente hace daño, pero excepciones siempre hay en la viña del señor.
Ara mateix escolto les músiques del teu blog.
Inuits

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Perséfone,

Cosas ricas hay muchas, pero para algunos el pan tiene cielo y vuelo.
Inuits

Inuit dijo...

Goathemala,

Pero qué me dices, que tu pituitaria se ha escacharrado.Tú hombre de naturaleza, hombre de árboles y bosques.
Quiero pensar que tienes todos los olores guardados en tu cerebro.

Me emociona que te gusten mis poemas( me cuesta nombrarlos así, porque yo querría hacerlos como mi
mente cree que deberían ser,
pero no sé)
Inuits

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Luna,

De todos los registros posibles no podía faltar éste, sólo amando cosas tan sencillas como el pan, uno puede volar por toda las modulaciones de la palabra.
Un cariño de pan.

Inuits

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Gárgola,

Bien hallada. Gracias por tu comentario y visita a Inuit.
Auroras con fantasía.

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Marysol.

¡Yo quiero probar ese delicioso pan que hace tu hija!
Como tengo una deuda ancestral por Chile, el día que me acerque preguntaré por vuestro pan.

Inuits

Anónimo dijo...

Cuánto me ha gustado tu entrada y todas las historias de panes que ha traído...

Clarice Baricco dijo...

Ayy gran Inuit, nuevamente se me cae la baba con tus historias. Qué lindura!
Me he imaginado si vinieras a mi casa, y sabes por qué? porque enfrente de donde vivo hay dos panaderías. Y en una, hacen el pan con leña. Y el pueblo donde trabajo, al llegar, es el olor de las panaderías como de otros aromas.
También es mi debilidad el pan, aunque sè que es el culpable de mis kilos de más.

Abrazos cariñosos.

Graciela

NuNú dijo...

Ummmmm, qué rico el pan, me encanta y me encantan las tahonas, aquí no encuentro las panaderías tan ricas como las de Barcelona (seguro que las hay pero no cerca de mi casa), por lo que me estoy pensando lo de comprarme una panificadora...

BEsos y felices panes de cada día