
Víctor Jukhin
El viejo balancín de madera envejeció sin animo de lucro ni de carnaza. Con el paso del tiempo le salieron grietas y agujeros, por las lluvias pasadas, las noches al raso y por los cuchillos afilados de los inspirados enamorados. Sus arandelas se oxidaron estremecidas por el calor virginal de las manos inocentes que lo montaron. Perdió su ritmo y su lozanía, reliquia, ahora, del recuerdo del salitre y las risas de las olas.
Ya no hay huellas de juegos en la arena, pero amanece cada día en la playa solitaria.... En su quietud es testigo silencioso de las brisas del pasado y en lo más íntimo de su reseca y carcomida madera se sonríe, diciéndose que le quiten lo columpiado.
Invoco tu nombre....
Ya no hay huellas de juegos en la arena, pero amanece cada día en la playa solitaria.... En su quietud es testigo silencioso de las brisas del pasado y en lo más íntimo de su reseca y carcomida madera se sonríe, diciéndose que le quiten lo columpiado.
Invoco tu nombre....
21 comentarios:
Que nos quiten lo culumpiado a todos, Petita, porque es su recuerdo está la maravilla de lo vivido
Me encanta!
Un abrazo,
Gloria.
Lo que nos dice un balancín, ¿eh?
Cuánta sabiduría encerrada.
Pensamos cual ignorantes que no hay más que madera.
Pero está todo simbólicamente.
Por si se nos escapa el presente.
Un beso.
Codorníu
Nadie,absolutamente será capaz de quitar lo vivído, con nuestras penas y nuestras alegrías....
Cada uno se hizo su traje, y poco a poco, corte e hilvanes, hasta ajustarlo para caminar con él....
Petonets, petit.....
ya es difícil encontrar un balancín en la playa..., y nos lleva a la infancia, claro.
besos.
Invoca, su nombre y el tuyo, pide un deseo, las olas cargadas de guirnaldas de espumas lo dejarán para tí en la playa...
" la carcomida madera se sonríe, diciéndose que le quiten lo columpiado"...
Si pudiera hablar, explicar todo lo que ha visto, oído.. se sonrie... es que recuerda lo mejor... como lo tenemos que hacer todos.. Cuando amanece.. olvidar las sombras...
Molts i dolços petonets, Inuit, preciosa.
Supongo que envejecer es muy parecido a eso, a vivir de los recuerdos, de lo que se hizo y se disfrutó, de lo que se compartió y de disfrutar lo que queda, es decir, del aire que respiramos, de la brisa leve, de los recuerdos y las sensaciones que aún podemos sentir con gratitud.
Que nos quiten los bailado!
Un beso Inuit
Un balancín muy sabio, querida Inuit...
Me habría gustado un balancín como ese...
(para mí...la que fui)
los míos eran de hierro,
pintados en colores primarios
(chillones)
que se descascaraban....
(mejor la madera, cálida y parecida a la piel)...
Besitos Esquimalita Petita!
Regresé para volver a leer tu texto, tus recuerdos, lo que te trae el oleaje en la playa solitaria...
Incluso escribir lo evocado es una manera de hacer el presente...
Y esta reflexión me lleva a Galeano: "Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos"
Parece ingeniería financiera. Pero es así.
Buen domingo, Inuit.
(Supongo que te habrás disfrazado de esquimalita)
Me ha encantado tu relato, que entra directo al corazón con tan bella y sugerente imagen.
Un inuit bien fuerte para ti, A.
Maravilloso, maravillosa Inuit!
Nadie nos quita lo columpiado ni lo reído ni lo llorado ni lo susurrado.
Qué hermosa la foto. Qué hermoso tu texto. Qué melacólico, precioso y esperanzado todo. Has llenado mi tarde, que estaba un poco oscura, de luz, Petita Inuit.
Ya lo he hecho en las Amapolas, pero lo repito aquí: un "gassho hasta el suelo" enorme para ti.
Bellisimas palabras y bellisima imagen... Que bella es la palabra AMANECER. A mi me encanta esa palabra.
Un abrazo, amiga
Pero todavía es, él mismo, si viniera alguien que no hubiese visto un balancín en su vida pensaría que es no que fue... No mirar al pasado para refugiarse del presente, no mirar al pasado con mirada triste y afligida...
Qué hermoso punto de vista, Inuit. No es el nuestro, que observa envejecer a los objetos, es el del objeto (tu columpio) que se mira a sí misma y a nosotros: arrugas de vida.
Un dulce beso.
me ha encantado! se lee con la reflexión de quien lo escribió, que llega hasta la mirada de quien lo lee :)
L’havia vist des de dalt
i a ran de sorra,
de jove,
quan era nou tothom es barallava
per jugar amb ell.
De dia els nins i els infants,
els uns amb el pares
i els altres jugant a ser grans
volien provar la seva independència,
gronxant amunt i avall.
De nit, la lluna i ell
besaven confidències
que altres enamorats
deixaven en la seva fusta
amb marques de ganivet
i cors foradats.
La sal va posar música als viatges
fent grinyolar els ferros del bastiment
i la mar va inflar la fusta vella,
la mateixa que de sempre
jugava a la rata i el gat
amb la salobre aigua de les ones
que besaven la platja.
Allí està encara, mig jubilat,
mirant de cara al mar
i fent la becaina al sol,
fins que algun despistat li fa xisclar
les artrítiques articulacions
de fusta oberta i ferro rovellat.
Esa columna vertebral sucumbirá a la primavera...
(perdona, pero tenía que decirlo)
El poema es precioso.
Un abrazo.
Fabuloso y divertido final. Quiero ser como el balancín. Sin duda alguna.
Saludos.
Supongo que recuerda viejos tiempos, de risas, de cuando oscilaba arriba y abajo.
Un beso.
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