Madrid, 13 noviembre de 1932
"Anoche, de pronto, me asaltó una sensación de asombro. Fue lo más inesperado posible. Estaba yo en casa, trabajando a mi mesa*, en medio de mis muebles y cosas familiares. Y súbitamente, en aquel momento de aparente calma, cayó sobre mí, como una iluminación de relámpago, la conciencia de lo que nuestro amor fue desde el primer día: maravilla. Yo mismo me asombré de mí mismo. De ti, de todo. Pero por encima de todo de una cosa. Verás cómo fue: "¿Será posible -me decía yo en mi alma- que a estas horas, a miles de kilómetros, un ser me está siendo fiel al amor y al recuerdo, esté pensando en mí, perteneciéndome, en su alma? ¿Será posible que su belleza, su ternura, su gracia, se miren como un espejo, en mi memoria y se guarden, se reserven para mí?". Y yo, Katherine, creía que era posible y el creerlo me causaba un asombro sin fin. Dejé de leer. Me estuve un largo rato mirando el vacío, en realidad como rezando, agradeciendo a la vida su prodigio (...)
Voy poco a poco descubriendo estas perfecciones. Me preocupo. Me estoy enamorando bárbaramente, como un niño, con una fuerza fatal, como la de la piedra arrastrada por su peso. ¿Para qué? ¿Cómo va ella a quererme a mí? Este amor, que va creciendo en mi alma, aceleradamente, será un gran dolor mío. Ella no sabrá nada, seguirá su camino, a caso perciba algo, pero no responda. Será todo eso cosa triste de un hombre de cuarenta años, rangé, que siente el amor como nunca, y no puede aprovechar esa fuerza vital en ningún sentido, y tiene que ahogarla, sofocarla, en su alma. ¿Qué quedará de todo? Un recuerdo exquisito, de un ser humano sin par, que pasó por mi lado, y no me vio. Un cadáver más en el alma, el cadáver de un amor que no pudo ser, que murió sin expresarse. Más pena para mí, en lo que queda, vida. Cuarto: ¿Para qué decirlo? Esto, que yo te escribo, que tú me quieres, que me has visto, que me has comprendido, que me has salvado, que esa criatura impar, sola, única, me es fiel al amor, me alumbra, me da vida , me trajo la alegría, la esperanza, todo, y que en silencio, secreto, nos queremos y que quiero quererle a gritos, en la luz del sol, verdad suprema maravilla. Todo, todo milagro. Así lo sentí anoche, caído del cielo, ¿comprendes? ¡Sálvame siempre!
Pedro
[ En los márgenes]
Saldré hoy al campo, probablemente. Me hace mucha falta. Estoy cansado.
*Así escrito en el libro.
Poemas relacionados con esta carta en La Voz a ti debida: Poemas 3, 4 y 8.
El libro de las cartas está publicado en: TUSQUETS MARGINALES.
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13 comentarios:
"... pasó por mi lado, y no me vio"
Yo me quedo con ese puñado de palabras, y con la duda de no saber si me lo están diciendo a mí, o lo estoy diciendo yo. Y si es esto último, se parecería un poco a la queja popularmente conocida de "Padre, por qué me has abandonado"
No sé. Me pierdo en esta doble interpretación.
Un beso, Inus.
El libro del que hablas fue mi gran descubrimiento de hace un par de años....una feria de libros...usados....alguno nuevo...y entre ellos el de Tusquets Marginales...Pedro Salinas a K. Whitmore...fabuloso.
La poesía no me llega, por eso, las cartas de un poeta a su siempre amada fueron una verdadera delicia. Descubrí a Salinas a través de su prosa y me encantó.
J.
Me gusta mucho Salinas, y ese texto no lo conocía. Gracias.
Un besico.
Vaja,
coneixia Pedro Salinas, però veig que m'agrada endinsarme en el seu món.
m'ha agradat molt.
bon any nou inuit.
un petó
Inuit, que el asombro nunca nos abandone.
Buen 2010 para ti.
Sergio Astorga
Querida inuit,
te deseo un año lleno de buenas sorpresas, que cuando finalice nos quede de él hermosos y gratos recuerdos.
Un abrazo muy grande.
ahh los poetas y sus cartas...
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Hola !!!!!
Año nuevo Blog nuevo
EL OTRO LADO ha empezado su camino
un abrazo y feliz año
opsss, falto la direccion
http://gorivainberg.blogspot.com
Juganera,
la lluna s’amaga
darrere núvols negres
damunt una argentada
mar de festa,
ara que l’any s’acaba,
oferint petons d’aigua salada
als peus de la teva llar.
I li mana als estels
que esclatin com foc d’artifici,
cada cop que somrius,
refulgeix com un llençol
de xineses ombres
el cel aquesta nit,
doncs somrius i somrius
com si t’hagués caigut
de molt de lluny el pes...
de les paraules que mai has dit,
i qui sap si aquesta nit
a les estrelles viatgeres
els hi has contat aquell acudit,
ple de llunes plenes.
I els hi mana
que esclatin de llum,
una lluna enamorada
de la teva mar argentada.
inuit, pues estaba aqui pensando en quien sería la primera persona a comentarm y pensaba que seria de este lado del mundo,poresa cosa de la hora, pero no, que han sido de españa las dos primeras comunicaciones
Un abrazo
Amiga, uno intenta una y otra vez ser consciente de lo que ama a otra persona... Es fuente inagotable de felicidad.
No deberiamos olvidarlo nunca. Es como una luz que se desparrama a nuestro lado.
Un abrazo, Inuit, y mi deseo de felicidad
Me encanta este párrafo de una de las cartas de Pedro Salinas a Catherine:
"Tengo la sensación, íntimamente deliciosa, de encender nuestro mundo, de apagar el mundo restante. Hay fronteras. Fronteras de luz, para nuestro reino de luz. Lejos del vasto conjunto del mundo un espacio, unos centímetros cuadrados, una isla. Nuestra isla, esta luz, esta noche. Alrededor, sordo, enorme, cercándonos, lo demás, los demás..."
Un beso
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