Abril. Nada especial...
Pan de molde a los multicereales, queso fresco con unas pinceladas de mermelada de naranjas amargas, un café con leche endulzado con miel de eucaliptus, Copenhague de Vetusta. Aún en pijama. Silencio en casa. En la calle, el cantar de los platos saliendo o entrando de las picas. Los gorriones en su primavera y sus revuelos.
He amanecido muy temprano, con un retumbar de algo parecido a tambores lejanos, más bien eran golpes y después voces; la policía local, los mossos y el samur. Otra vez nuestros adictos de tres puertas más allá con problemas. Las persianas se van abriendo sigilosamente, algunos salen a las terrazas mientras se ponen las batas. Hace frío, para los de otras latitudes lejanas al Mediterráneo norte, fresco. Toda la calle ojos, silencios y escuchas.
He amanecido muy temprano, con un retumbar de algo parecido a tambores lejanos, más bien eran golpes y después voces; la policía local, los mossos y el samur. Otra vez nuestros adictos de tres puertas más allá con problemas. Las persianas se van abriendo sigilosamente, algunos salen a las terrazas mientras se ponen las batas. Hace frío, para los de otras latitudes lejanas al Mediterráneo norte, fresco. Toda la calle ojos, silencios y escuchas.
-Tienes dos opciones, o te enmanillo y te llevo a comisaría o coges la maleta y te largas, me tienes hasta los huevos, que te quedes quieto, ahí, quieto-, dice un poli. Me molesta soberanamente sentir su par de huevos y su falta de tacto. Son "drogadictos" ( que están en estado de ?) y tú eres la autoridad (que se supone que haces un servicio a la comunidad) y no puedes perder lo que hay que tener, profesionalidad.
Y los vecinos seguimos aguantando el pulso. No se meten con nosotros, han dejado de traficar en la casa, pero venden en el parque contiguo, creo. Tienen los horarios del conde Drácula y las conversaciones de sus móviles hablan cifrado: de esquiadores, surfistas, escaladores ( podríamos pensar que son periodistas deportivos)..... De vez en cuando algún coche amanece sin retrovisor. Este invierno de crisis, los hachazos nos hacían saber que andaban mal de recursos. Han cortado toda la madera que han encontrado, ya fuesen troncos o muebles o cualquier cosa que combustionara. También, los vemos hurgando en los contenedores del Día. No suelen montar números con ninguno de los vecinos. La jefa, la Cruela de Vil, nos saluda a todos y si te descuidas te mantiene un pulso filosófico; ellos, su harén, van y vienen, entran y salen, como en una casa de huéspedes y acatan el poder de la todo poderosa señora de los dálmatas. En fin, cosas de mi calle que está en el interior de una manzana de casas adosadas muy tranquilas.
10 comentarios:
Me ha encantado esta crónica, Inuit. Espero que no sea la única. Feliz abril. No siempre es el mes más cruel.
Muchas gracias Bel,
Cuando me dices estas cosas me das seguridad. Yo le tengo mucho afecto al mes de Abril. Dos fechas señaladas. También, por la conjunción de letras en la palabra: al tener la vibrante /r/ y la lateral /l/, unida a la /a/ expansiva, y a la oclusiva /b/ intensificadora de la /r/ que le sigue; no me olvido de la /i/ que cosquillea con su mínima abertura el paladar. Bueno, que me lié. Si me relees le pones las comas como cal, val?
Un gassho sincero.
Bellisima, y poetica, manera de tratar un asunto tan aparentemente prosaico como es el despertar en la ciudad, entre gentes inhospitas.
Un abrazo, Inuit
Pero, ¿no te ibas?
Vaya.
Da gusto tener algo de tiempo y leer algo así. No conocía ese argot'deportivo', ni a la señora de los dálmatas fuera de la película, por cierto yo tuve una perra dálmata, pero no conoció a estos personajes.
Me he divertido leyéndote.
Un abrazo.
Inuit, el abril y su lebrel. Como has dicho en un comentario, abril es un cascabel y aunque parece que no pasa nada, el solo sonido de abril nos llena los ojos.
Tu crónica viva al rojo blanco.
Un abrazo nada especial.
Sergio Astorga
¡Hasta con estos temas tienes ternura! no, si ya se te ve en ese perfil.
No sabía yo que tantos deportistas estaban en el ajo ése. Todos los días se aprende algo nuevo.
Un abrazo, Inuit
Perfecta crónica urbana, donde la ternura no se quedó fuera de la manzana de casas tranquilas.
un beso*
"Abril sus flores abría..."
Me anoto en el pan multicereales y la mermelada de naranjas amargas.
Un abrazo
Me gusta la primera parte que parece un cuento, de naranjas que se comen con pincel y panes con espigas dentro...:-)))
Publicar un comentario