Janet Morton
Tengo una bicicleta muy distinguida y exquisita en sus gustos. Es una bicicleta que ha soportado muy bien mis cambios de peso y la fuerza variable de mis pedaleos sin ningún carraspeo ni chirrido de sus piñones y yo, que soy una sentimental de ventrículos y aurículas, no sé decirle que no a nada de lo que me pida esta queridísima antigualla de los años sesenta.
Esta bicicleta, que tiene todas las virtudes, peca de un defectillo, que más que defecto es pura coquetería femenina, le gusta ir vestida a la última moda y no pasa temporada que no tengamos que visitar algunas de las tiendas más exclusivas donde se tejen y cosen artesanalmente los modelos que ella lucirá.
Hace unos días cuando la estacioné, unos breves instantes, al lado de otras especímenes de dos ruedas, escuchó un conversación en la que se comentaba que este invierno sería muy crudo. Normalmente la estaciono en un lugar tranquilo y un poco retirado del mundanal ruido, porque temo que su hipocondría se me manifieste por una salida de cadena que me tenga un rato manipulándola y que me deje impregnada de grasa hasta la punta de la nariz. Después del mencionado aparcamiento, mi bici, que es muy persuasiva, me ha hecho saber, de mil formas sutiles( el timbre ha dejado de sonar, el sillín se mueve a pesar de que lo atornillo cada dos por tres, las ruedas se desinflan sin pinchazos), sus necesidades de comprar el vestuario para la próxima temporada con el objetivo de prevenir los posibles resfriados que le hace coger sus descomunal aprensión. Este sábado hemos ido a la boutique que más le gusta a elegir el vestuario de paseo de invierno. Aquí la tenéis con los cuatro trapillos que hemos adquirido. Sé que se siente feliz porque enciende y apaga su luz espontáneamente con un compás de cuatro por cuatro.
53 comentarios:
Es monísima!!!..es la tuya, de verdad, verdadera?:-)
..hoy, las dos, hablamos de aurículas y ventrículos...=_=
Besitos
Jo. ¿En serio es así de adorable tu bicicleta? Espero que no se cruce con la mía... yo, si fuera bici, sentiría una envidia horrible por la tuya y acabaría con el sillín de lado y el timbre afónico.
Un petonet.
¡Chicas!(Gwynette,Fusa)
Creo que nuestras bicis disfrutarían de lo lindo juntas. La mía es un poco,bueno,ya sabeis,pero le doy unas dosis de homeopatia y se le quitan las manías.
Inuits a la cadena bien engrasada.
inuit,
yo también quiero una bicicleta que tenga un compás de cuatro por cuatro o una clave de sol..., me da igual con tal que sea algo de música...
>Me ha encantado, inuit.
besos.
Pensaba yo en mi confidente de letras y ha llegado.
Alfaro, ¿sabes lo que estoy pensando?,que tenemos que hacer un club de las bicicletas del blog y organizar una quedada en la red.
Auroras rodadas,(ssssssss ,no sé japonés);))
Inuit, Muchos besos en Japonés es DOMO KISU SURÛ. Los que te mando a tí y a esta preciosa y presumida bicicleta... Y que sigan parpadeando sus luces y tocando su timbre, allegro, allegro!!!
Qué bonito es un beso en japonés, Selma. Lo pronuncio y se me ponen morrillos besucones, y eso que dicen que los japoneses son, son, pero digo yo, que habrá de todo en la viña del señor.
Fíjate si le parpadean, que le tengo que poner rimel por presumida.
Inuits.
Fíjate que una de mis debilidades son las bicicletas. Las amo. En mi blog tengo como dos secciones dedicadas en imágenes a las bicis. Obvio, me las robé, ja!...Ahora que retomé la fotografía, he estado tomando, pero no me salen bien, jiji...
Me gustó mucho tu texto. Ya me imagino su coquetería en primavera eh? O con una pamela!
Abrazos preciosa.
Graciela.
Es una bici muy caprichosa.
Pero sin duda con un gusto exquisito. Mira que bien le quedan esos cuatro trapillos.Seguro que es la envidia del parking. Y además se la ve tan contenta!
Clarice,
Yo creo que las bicicletas nos tienen seducidas porque vienen y van, de la infancia al futuro, del futuro a la infancia.¡Quién no fue niño!
Esta bicicleta es tan coqueta que en verano lleva gafas y le tengo que poner crema protectora porque teme oxidarse.
Inuits
Doctor,
¡Qué tacto y psicología tiene usted con el alma de mi bicicleta. Le he leído su comentario y ha emitido unos cuantos rings, rings coquetones.
¿Sabes doctor?, pienso que le ha gustado saberse bella por usted.
Inuits
inuit,
no le saques punta al japonés que yo tampoco lo sé..., no seas traviesa, porque si no en vez de ir en bicicleta iré en triciclo para no caerme y romper huesos a ver luego quien arregla huesos japoneses...
un beso y buenas noches.
Ja ja Alfaro,
Es que lo del japonés es muy bueno. Que yo ya me he montado la película.
Jajaja un "rompehuesosjaponés",¿no será una especie extiguida emparentada con los saurios?
Un cariño grande.
Amiga, que bellisimo cuento fantastico: bicicletas enloquecidas y neurastenicas, bicicletas que conocen los secretos insondables de la musica, bicicletas frioleras...
Bellisimo todo. Por cierto, no sera que tu bici tenga, por el uso, un poco deteriorado el Ka...
Unas sesiones de "energia" podrian resultar apropiadas, y te evitarias gastar en bufandas, protectores solares y similares...
Un abrazo, amiga
Y es que tu bici
no podía ser de otra forma.
Inuitbike que le llaman...
Esquimalbici!
Un beso, Petita!
Y bien. Soy uno de los pocos afortunados que acostumbra todavía a ir en bici al trabajo. No lo hago siempre porque ahora de madrugada el frío ya atenaza.
La compré con mi primer sueldo, hace ya bastante tiempo. Cuando la llevo al médico de bicicletas suelen ofrecerme unas nuevas con frenos de disco e hidráulicos.
Pobrecillos, no entienden que esa bicicleta ya es parte de mí.
Es evidente que la entrada me gustó mucho...
Saludos.
¿No ha pensado en abrigar los radios de las ruedas?; siguiendo el patrón del arco iris en ciclos de jerseycillos tubulares de siete colores, sería un bonito espectáculo verlas rodar.
No me haga mucho caso, parece que hoy me he levantado muy emprendedor con el tiempo ajeno.
Antiqva,
Esta bicicleta recibirá bien las terapias eneregéticas porque ella cree en lo milagroso (es idealista e ingénua), pero recuerda que vive en el norte y allí el invierno es duro.
Inuits
Lena,
Qué bonito es el nombre que le has puesto a mi bici.
Ella que siempre ha tenido reticencias a los idiomas, es torpe en la ortografía (como podéis comprobar por los comentarios que os hace) y se le lía la lengua; pero viniendo de usted, creo que va acambiar el chip retrógado que le queda.
inuits
Goathemala,
Yo a eso le llamo fidelidad,un valor poco estable en estos días.
Es que tu bicicleta y tú habéis compartido mucho,eso es amor.
Inuits
Antón Abad,
Muchísimas gracias por tu comentario y tu visita.
Prometo hablar con ell en la intimidad de tu propuesta.
inuits
Oye, q wapa está tu bici!!!!
Y no le mangan la ropa cuando la dejas un momento sola?
Un besico.
Me resistía a hacerte un comentario, me gusto tanto tu historia, que no quería estropearla diciendo una tontería.
No suelo comentar con nadie los libros y las poesías que leo y me gustan, ni las películas ni la música que prefiero, porque no me siento capaz de explicar de manera coherente las sensaciones que me producen, solo soy capaz de acabar el libro, el poema, la película o la canción con una sonrisa, es a lo más que me atrevo.
He leído varias veces tu relato, y cada vez que lo hago vuelvo a sonreír.
Una sonrisa es lo único que soy capaz de ofrecerte como comentario.
Besos (y sigo sonriendo)
No jodas!
Encantador texto, encantadoras Inuit y su bicicleta. Te imagino perfectamente, en invierno, con guantes a juego y un timbre cantarín, crinnng, crinnng...
Petons.
Sara,
Si yo te contara, pero no te puedo contar más de lo que ella me permite.
Inuits
Petitapetitesa,
Si tu sonrisa es tan amplia como su manillar yo me siento más que satisfecha, porque quiere decir que me acompaña a cada momento.
Inuits
Bel,
Como mi bici es tan persuasiva me hace comprar los complementos a juego.
Al timbre le tengo que poner gotitas vitaminadas para evitar ronqueras posibles.
Inuits
Mientras no le dé por comer en restaurantes de lujo creo que te podrás permitir sus trapitos.
Además, como los tiempos van cambiando, dentro de poco volverá la moda de los 70.
Un abrazo.
Un hombre, una bici. ¿O era un hombre, un voto? Creo que si las dos cosas hubiesen corrido paralelas, no nos encontraríamos ahora bajando las escarpadas rampas de los ciclos económicos.
Un detalle que se les escapó a los sesudos revolucionarios del siglo XX, y que por lo que veo no te han colado a ti.
Me alegro que tu vida (a caballo de esa maravillosa bici) pueda circular con esa lentitud natural tan necesaria para vivir siempre consciente y atenta a cada pedalada de los sentidos.
Ya sabes: quien mueve las piernas, mueve el corazón.
Que es lo que mola.
Guan beso.
Pepe.
jajajaja, es increíble Inuit, increíble...
Por cierto me encantó el texto de las amapolas, y la foto...¿sabes? de pequeña era mi flor preferida, que de adulta la magnolia desterro :-( pero tienen algo en común...su fragilidad...
jajajaja vaya imaginación que tienes...
En cuanto a la bicicleta, se la ve muy moderna y algo coqueta. No la tendrás muy mimada ¿no?
Un abrazo.
Tawaki,
Mírala que sílfide es la muy fina que cuida la línea mejor que su dueña y es tan y tan ecológica que es macrobiótica y vegetariana. (pienso que esos restaurantes son más batratos).
Inuits
Codorníu.
Creo que mi bicicleta y yo nos amamos tanto porque al pedalear la brisa de la marcha nueve la brisa del corazón y, en lo más íntimo de nosotras, germina la ilusión.
Inuits
Malvada bruja del Norte,
Pienso igual que tú, que es imposible, pero los imposibles no nos vencerán.
Gracias por manifestarme que te gusto el texto de las amapolas.
Me encantan las magnolias.Si tuviera un gran jardín, en su centro, plantaría un gran magnolio. En mi barrio, el de la infancia, hay uno grandioso, sano y hermoso magnolio, tiene casi tantos años como yo.
Inuits
Daría lo que fuese por dar una vuelta con esa bicicleta tan tuya, tan, tan, tan especial... "Con un compás de cuatro por cuatro". Eso me ha encantado, Inuit, porque le has puesto ritmo a mi d{ia de hoy.
Dulces besitos.
¡Ay Perséfone!
Tienes toda la razón, en cuanto a los mimos. Como son tantos años que estamos juntas, casi que sus radios son mis huesos doloridos y artríticos y me da un no sé qué que me puede.
Inuits
Que capriciosa i coqueta, ella...
Petons.
Luna,
Mi bicicleta se siente muy orgullosa de poderte pasear por la ribera del Ebro, si el cierzo se queda en el Moncayo.
Inuits
Oi que sí Violeta!
L'altre dia li deia que quan la Violeta passés pel bloc, segur que li diria que és molt i molt bonica.
M'ha dit que et doni molt Inuits.
Permiso Inuit, puedo pasar?
Ya te veo de visita y compartiendo tantos lugares de amigos en común, que me dio curiosidad conocer tu refugio.
Quedo apabullada por tanta belleza y a la vez reducida microscópicamente frente a tantos saberes que se expresan tan creativamente.
Nunca aprendí a manejar una bicicleta. ¿será porque no la he tenido de chiquilla?, hasta vergüenza me da, porque todos dicen que es sencillo, pero no para mí.
Espero no haber molestado con mi visita y si quieres, alguna vez venir a un sitio humilde, sencillo de Buenos Aires, a tomar mate, jugar, comer unos bocaditos, o sencillamente dar una vuelta, las puertas de mi casita están abierta para ti.
Un beso con dulce de leche porteño y un abrazo de fuelle de bandoneón.
Susuru,
Muchas gracias por tu visita y tu cariñoso comentario.
Recuerdo que mi aprendizaje en bicicleta fue tremendamente traumático porque fui a caer, a toda velocidad, sobre unos grandiosos zarzales. Cabezota de mí, no desistí y empecé a desarrollar aspectos de mi personalidad; el aprendizaje interiorizodo de cualquier matiz de la experiencia y la prudencia, hasta que se me cruzan los cables y entonces soy un Kamikaze.
Inuits
jajajajaja epro mira que se luce mona tu bici!!!!
Que maja eres al vestirla así de caraal invierno... la cuidas y ella te cuidará a ti llevandote encima sin tituvear al estornudar por un costipado ¡¡¡perfecto!!!
besitos grandotes guapa!!!
Inuit, de visitas por otros blogs amigos, me encuentro con contigo y por curiosidad, llegué hasta tu espacio, es increible, maravilloso,
El post sobre la bicicleta, me encantó, quien no tuvo una en su niñez, yo ya bastante adulta la sigo usando.
Besos desde Argentina, seguiré visitándote
Me ha encantado la pintura.
¡Uuuff!, pensé que le había trincado la bici!
Hoy cuando vine no estaba, y otra era la imagen del último post. Como veo que tan hermosa palabras no admiten comentarios, se lo dejo aquí:
Ante todo mucha calma, y escuche con la misma atención difusa con que se escucha la radio por la noche; si las palabras tuvieran un interés real, se notarán entre los murmullos, luego, si lo desea, puede prestar atención.
No puedo entrar a comentar en tu poema mi Niña... pero desde aquí te digo que es precioso, triste y real ... y que a menudo duelen más los silencios que las palabras, las palabras por disfrazadas que sean se las lleva el viento... el silencio te hiela el corazón...
Mil besitos de Jazmín Inuit.
Imposible comentarte pero quiero hacerlo, me gusta la sensibilidad del primer poema y me consuelo diciéndome que una madera segada es el comienzo de algo nuevo, no el fin (he visto mucha vida de hongos y musgos en troncos muertos).
El poema de "Huyo a los paraísos del hielo", es verdaderamente espectacular en la forma y en el fondo, con todas las negaciones que sin embargo te van dando imágenes.
Un placer leerte.
Soy fan de esta bicicleta, en serio. Genial.
Un abrazo
Amb els nanos de vegades cantem la cançó de la bicileta...que diu "un peu a cada pedal, l'esquena dreta i el cap ben alt. Un xic de força amb el peu, i ja puc córrer per tot arreu!"
Com gira la vida, i amb quines rodes...
Cal animar-nos, malgrat el camí costerut...
amb una miqueta de força n'hi ha prou ;-)
Un petó,
¡Ag, ag, ag...!
Algun virus maligno se ha adueñado de los Polos y resulta imposible dejar comentarios, ni siquiera inocuos...
Esto es cosa, seguro, de ferreos censores o de hados inicuos...
He intentado hacer uso de la "Magia de la Palabra", pero nada, no consigo dar con la tecla...
Un abrazo, amiga querida
Inuit, hija mia...has cerrado los comentarios de los posts a partir de esteee? :-(
Besitos
¡Qué graciosa la bicinena! Pues nada habrá que tener contenta a la niña...
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